¿Paradoja de la Generación Z?: el 80% de los jóvenes se iría del país por mejores oportunidades

El fenómeno no es solo argentino y responde a nuevas formas de “construir futuro”. Qué experiencia tuvieron quienes ya migraron. Consecuencias de un mercado laboral deteriorado.

El 80% de los jóvenes argentinos se mudaría de país por mejores oportunidades, aún cuando la mayoría ve con optimismo su futuro aquí, reveló un informe de WIN y Voices!. Al respecto, ciudadanas que rehicieron su vida afuera le contaron a Ámbito su parecer sobre el desarraigo y los cambios culturales, y especialistas cuestionaron el concepto actual de emigración desde una mirada más flexible.

Ocho de cada 10 argentinos de entre 18 a 24 años probarían suerte en el extranjero aún considerando positivo su perspectiva de futuro en el país, mostró un análisis de datos de las consultoras de mercado Worldwide Independent Network of Market Research (WIN) y Voices! Argentina. Desde su lado, ven esta tendencia como una búsqueda de nuevos horizontes que puede tener valor por sí solo, a la par de desprenderse de antiguos arraigos.

En la organización Fundar visualizaron que este aumento de oportunidades no ve una continuidad en el mundo laboral actual, ya que existen más oferta de educación por sobre estructuras que efectivamente puedan absorber a esos mismos profesionales. Mientras que argentinas emigrantes destacaron cuáles son los pro y los contra de vivir en el exterior, en un mundo más inestable a causa de la geopolítica.

El 47% global de los jóvenes considera que su generación tiene más oportunidades que la de sus padres, sostiene el análisis de WIN-Voices! y, dentro de LATAM, la Argentina supera al promedio mundial con un 62%. En otro ítem, la población nacional analizada indicó que en un 63% se siente esperanzada respecto de su futuro mientras ocho de cada diez jóvenes argentinos buscarían mejores oportunidades afuera. Lejos de ver esto como “una señal de desesperanza”, la directora ejecutiva Constanza Cilley cree que se trata de “una manera más amplia sobre dónde construir” el proyecto de vida.

“A nivel global, los de 18 a 24 son el grupo con mayor apertura a mudarse. En todos los países latinoamericanos relevados encontramos una fuerte predisposición, en aumento con el nivel educativo”, consideró Cilley en diálogo con Ámbito. Además, cree que hoy “para muchos, cambiar de país es parte de una trayectoria más flexible” ya que la exploración puede tener “un valor en sí mismo“. En ese aspecto, destacó que factores tradicionales de arraigo como una pareja o la búsqueda de hijos pierden centralidad.

Por otro lado, la investigadora de Fundar Macarena Santolaria consideró en diálogo con este medio que el fenómeno se da por un deterioro en los últimos 10 años del mercado laboral. En ese sentido, para el Monitor de Juventudes de Fundación SES y CEPA la ocupación en el primer trimestre de este año en jóvenes de la edad analizada fue de 685.000 no registrados, contra 387.000 que sí lo están. Es decir, casi 7 de cada 10 jóvenes.

En paralelo, la investigadora advirtió sobre una estructura productiva desgastada en los sectores de más empleos y subrayó la existencia de una “generación sobrecalificada” para la cual “en todo el mundo no existen las suficientes oportunidades”: “Si bien las instituciones educativas ofrecieron un ascenso social, hoy no se ofrece una inserción”, consideró Satolaria. Así, para ella es compatible pensar en que estos dos hechos, en principio antagónicos, vayan de la mano: contar con más oportunidades que tus padres y, a la vez, buscar irte a raíz de este deterioro laboral.

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Victoria, Francia

Victoria (30) vive en París desde 2020 y es encargada de comunicación editorial y prensa dentro de una organización. Llegó a Francia tras un intercambio con su facultad y lo pensó como una oportunidad cultural más que un escape, pero pronto la diferencia se sintió más allá de lo académico. “El Estado ayuda mucho económicamente (alojamiento, materiales de estudio), incluso a los extranjeros, sin necesidad de trabajar”, expresó al respecto de medidas de la gestión de Emmanuel Macron.

Otro punto fue la sensación de inseguridad y ansiedad, muy instalada en la Ciudad de Buenos Aires. “Acá hay mucho menos miedo aunque en los hechos en los dos lugares hay inseguridad”, reflexionó y recalcó que donde más le robaron fue en París. Sin embargo, algo que ve solo en nuestro país es la disposición hacia el otro: “Acá hay mucho individualismo. Mientras en Argentina, si alguien se siente mal en la calle, va a ser asistida por diez personas”.

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